Futurología

Cómo quedaría la tabla el 31 de diciembre de 2026 si todo sigue como viene. No es una cuenta: es el resto del año jugado 4.000 veces, con el clima real de cada fecha.

Lo que queda por jugar

14
días agendados
lunes
14
clases por jugar
todos los días agendados
26
reyes en juego
a 1,85 por clase
40%
Ague campeón
según las simulaciones

Tabla al 31 de diciembre

4.000 simulaciones
Proyección de reyes al final de la temporada
#JugadorHoySumaTerminaPodioCampeón
1Ague10+61613 a 2092%40%
2Alan9+71612 a 2087%33%
3Nino▲18+61411 a 1967%19%
4Mili▼18+51310 a 1754%9%
5Rafa2+242 a 6<1%<1%
Hoy
— los reyes que lleva ahora.
Suma
— los que se espera que gane en las 14 clases que faltan.
Termina
— uno más el otro: con cuántos cierra el año. El número chico de abajo es lo que puede variar: si simulamos el resto del año diez veces, en ocho termina entre esos dos valores.
Podio
— de cada 100 simulaciones, en cuántas queda entre los tres primeros. Campeón es lo mismo pero terminando primero.

La movida del año

Nino es quien más escala: de 4º a 3º, sumando unos 6 reyes de acá a fin de año.

Cómo se proyecta

Quedan 14 lunes hasta fin de año. Se dan todos por jugados: ninguno cae en una noche en que nadie va a estar en una cancha.

El clima de cada fecha no se inventa ni se sortea. Para las próximas 3 se usa el pronóstico real de Carrasco; las 11 restantes caen más allá del horizonte de 16 días, así que se usa lo que hizo el mismo día del año pasado.

1. La chance de cada uno en una clase

Se arranca del promedio de cada jugador — reyes dividido clases — y ese número se corrige por 7 señales, cada una comparando cómo le fue en esa situación contra su propio promedio. No pesan todas igual:

  • forma en las últimas clases — 3,0
  • temperatura — 0,8
  • cómo está la cancha — 0,5
  • cuánto viento hay — 0,5
  • de dónde pega el viento — 0,4
  • si el calor te deja transpirar — 0,4
  • si el viento es parejo o racheado — 0,3

Se combinan en un promedio geométrico ponderado, no en una suma: así un jugador que rinde el doble bajo una condición y la mitad bajo otra queda en su promedio, y no arriba. Las bandas salen de partir el historial en tercios — frío hasta 9,2°, calor desde 12,6° — y “forma” son las últimas 10 clases que jugó cada uno.

Cada corrección se achica según cuánta evidencia la respalda, y lo que se cuenta son reyes esperados, no clases. Doce clases en las que casi no pasó nada no son evidencia de nada. Una señal llega a media fuerza recién con 2reyes esperados detrás; con menos, tira hacia “no cambia nada”. Sin esto, un jugador con un solo rey aparecía con +206% de forma.

2. De ahí a la temporada

La temporada se simula 4.000 veces. En cada una se sortean tres cosas y sólo tres.

Cuán bueno es cada uno. El promedio de Ague no es un hecho: es lo que dio en 20 clases. Antes de cada temporada se sortea su nivel real de una Gamma armada con sus reyes, más un arranque que equivale a 4 clases jugadas al promedio del grupo: poco, para que una temporada entera de datos lo tape, pero suficiente para que una noche de suerte no implique que alguien gana siempre. Tratando el promedio como exacto, la simulación le daba el título al líder el 90% de las veces.

Cuántos reyes reparte la clase. Sale del reparto observado en las 20 clases jugadas. No depende de quién juegue: eso lo fija el formato. Por eso el nivel decide el reparto, nunca el total.

Quién se lleva cada uno. Con las chances del punto 1, recalculadas con el nivel sorteado esa temporada.

El calendario y el clima de cada fecha están fijos: eso no se sortea. De las 4.000 temporadas salen el promedio de cada uno, la franja del 80% central, y las chances de título y de podio.

3. Qué no captura

Da por jugadas las 14 clases. Va a llover y alguna se va a caer, pero eso no se puede saber en octubre, así que no se adivina: la proyección cuenta el calendario como está. Es el techo, no la apuesta. Como referencia, en lo que va del año se jugó el 80% de los días agendados.

No hay asistencia todavía. El promedio de cada uno se divide por las 20 clases del año, no por las que jugó, así que a quien se sumó tarde le queda un promedio bajísimo: su denominador arranca meses antes de que apareciera. Esas proyecciones quedan cortas a propósito, porque inflarlas requeriría inventar en cuántas clases estuvo cada uno. El registro ya existe y se completa al cargar cada clase; cuando tenga historia, este número se corrige solo.

Se recalcula cada vez que abrís la página, y sola cada tanto mientras la dejás abierta. Se mueve cuando se carga un rey nuevo, cuando cambia el pronóstico y cuando cambia la forma de cada uno.